Sandro Venturo, sociólogo y comunicador, nos entrega la primera de cinco reflexiones sobre la coyuntura político-electoral.
1. NO SE DEBERÍA VOTAR CONTRA “K” REPITIENDO PRINCIPIOS AUTÓCRATAS
La posibilidad de anular las elecciones convocando a favor del voto nulo o blanco en la segunda vuelta es remota. Ya lo demostraron los especialistas. Basta con sumar los votos que obtuvieron Humala y Fujimori, y a eso le sumen las preferencias que han ganado en estas dos semanas, para que la tarea se vuelva en la práctica inviable.
Además, fomentar el voto nulo o viciado es bien pendejo porque implica una operación tramposa, es una propuesta filial al autogolpe del 92. La idea es ésta: ya que tu equipo perdió y no llegó a la final, le pides a las tribunas que hagan buuuuu para anular el partido donde se define al campeón. Lo consistente hubiera sido proponer la descalificación de los otros equipos antes del campeonato pero debes reconocer que no habían justificaciones para hacerlo. Si participaste en la primera vuelta, entonces ya validaste la segunda.
Los que proponen el voto nulo o viciado acaso se pintan desconectados del país, tanto como lo está una buena parte de Lima respecto de las otras regiones. Con esta propuesta desconocen que más de la mitad de electores votaron por una de las opciones finalistas y que ambas opciones, nos gusten o no, pasaron cumpliendo las reglas del juego.
No se debe frenar el fujimorismo apelando a trampas que el fujimorismo utilizó con descaro y arbitrariedad populista.









