sábado, 18 de abril de 2026

¡No al Fraudismo! ¡Defendamos Nuestro Voto!

 


Siempre lo supimos. Desde diciembre de 2022.

Cuando el fujimorismo y sus aliados en el Congreso vacaron a Pedro Castillo y pusieron a Dina Boluarte como presidenta-títere, quedó claro que no iban solo por el sillón presidencial. Iban por el paquete completo: todo el aparato del Estado.

Y así fue. Uno por uno, fueron cayendo: el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público, la Junta Nacional de Justicia, el Poder Judicial. Incluso la SUNEDU fue parte del reparto.

El Estado peruano convertido en botín.

Desde ese entonces, advertimos que el sistema electoral era el siguiente objetivo. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) eran el premio mayor. Porque quien controla las elecciones, controla todo lo demás.

Esta semana confirmó nuestros peores temores.

Lo que está ocurriendo con la ONPE y su jefe Piero Corvetto no es una investigación legítima. Es una operación política. Un golpe de Estado en cámara lenta, esta vez apuntando directamente al corazón del proceso electoral, con la complicidad del presidente del JNE, Roberto Burneo.

La jugada tiene todos los ingredientes de siempre: medios de comunicación "periodísticos" construyendo una narrativa armada —"sabotaje desde la ONPE para perjudicar a Rafael López Aliaga y beneficiar a Roberto Sánchez"—, conductores que se presentan como reveladores de la verdad, gremios empresariales prestándose al juego, influencers amplificando el mensaje. Y como telón de fondo, la Fiscalía, la Policía, el Congreso y el JNE haciendo su parte: deteniendo a un exfuncionario de la ONPE y montando investigaciones parlamentarias exprés. El propio JNE interpuso una denuncia penal contra Corvetto y otros funcionarios de la ONPE por los presuntos delitos de Atentado contra el Derecho de Sufragio, Omisión de Actos Funcionales y Obstaculización del Acto Electoral.

El cuento del fraudismo de siempre, ahora con nuevo disfraz.

El objetivo es claro y de corto plazo: tumbar a Corvetto, tomar el control de la ONPE y asegurar el resultado que más le conviene al pacto en la segunda vuelta.

Eso sí es fraude. Eso sí es golpear la democracia.

Hay que decirlo con todas sus letras, porque la narrativa fraudista lleva semanas intentando invertir la realidad.

Desde No a Keiko somos los primeros en reconocer lo que es innegable: la ONPE falló el 12 de abril. La demora en la entrega de material electoral a decenas de mesas en Lima fue real. Los más de 60 mil ciudadanos que no pudieron votar ese domingo y tuvieron que esperar hasta el lunes 13 fueron reales. Los errores, las inconsistencias, las situaciones vergonzosas —incluida una funcionaria de la ONPE intentando explicar en televisión el hallazgo de cuatro cajas con cédulas en la calle con una versión que luego resultó falsa— son hechos que no minimizamos ni defendemos. La ONPE nos decepcionó. Todos dábamos por sentado que lo haría bien, como lo había hecho durante más de dos décadas. Esta vez no fue así, y eso merece crítica y tiene que rendir cuentas.

Pero una cosa es la incompetencia —o incluso la negligencia— y otra muy distinta es el fraude. No existe un solo indicio real de que el voto de los peruanos haya sido manipulado, saboteado o alterado. Y es esa distinción, deliberadamente borrada por la narrativa fraudista, la que hoy está siendo usada como ariete para tumbar a Corvetto y tomar el control de la ONPE. Defendemos a la institución no porque sea infalible, sino porque sus errores se pueden corregir, y porque lo que el pacto mafioso propone en su lugar es infinitamente peor: un árbitro electoral a su medida.

Por eso hacemos un llamado a la sociedad civil, a las organizaciones ciudadanas, a los demócratas de todas las tendencias: no podemos quedarnos callados. En menos de dos meses llega la segunda vuelta y necesitamos una ONPE libre de toda presión política. La defensa del voto empieza hoy, no después. No permitamos que nos arrebaten lo poco que nos queda.

Defendamos la ONPE. Defendamos nuestro voto. No al fraudismo. No a la toma de la ONPE. Manos fuera del proceso electoral.

Colectivo No a Keiko — NAK
18 de abril de 2026






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